19 ene. 2009

De vuelta con mis amigos indonesios

Yo tenía ya suficiente Toraja (al final estuve como 10 días) y ganas de moverme de allí así que me volví de vuelta con Danu y Dian hacia Makassar. Después de llegar a la ciudad, me llevaron a casa de sus amigos, que nos estaban esperando para cenar. La mayoría de ellos son arqueólogos (o finalizando sus estudios) pero también alguno de ellos es periodista como Dian; una vez más sentí que me trataron genial. Pensábamos coger un autobús para irnos hacia el sudeste, aunque fuera solo por aprovechar el día, pero cómo nos pasamos un buen rato hablando y comiendo se fue haciendo demasiado tarde; ellos estaban preocupados por una zona a la que llaman el punto negro porque hay bastantes asaltos a coches y autobuses en la carretera. Al final alquilamos un coche para bajar hasta la costa. Yo no me lo creía cuando me dijeron que íbamos a empezar a conducir a la una y media de la mañana, así que me eché una corta cabezada de media hora antes que me despertaran. Antes de partir, hicimos una parada para probar (a las 2 de la mañana) un plato típico de Sulawesi que se llama Song Kolok y que es una extraña mezcla entre arroz, coco y pequeños pescaditos fritos. En cierto modo me recordó a ciertas andanzas nocturnas con mi hermano para acabar (aunque aquí empezábamos) comiéndonos un bocadillo en la CPT de Las Palmas.
Después de conducir durante más de 3 horas llegamos a la zona de Bira que es famosa en Sulawesi porque aquí están los mejores constructores de barcos de madera al estilo tradicional. Todo el pueblo trabaja en eso, ya sea en la construcción del barco o en la recogida de algas para calafatear el bote. Aún mejor fue un sitio al que nos llevo Barak, uno de los amigos de Danu y Dian, donde se construyen grandes barcos de madera en un entorno absolutamente increíble, dentro de una playa de arena blanca y de mar de color turquesa. Todo se hace absolutamente a mano, desde cortar las maderas, formar el esqueleto del barco hasta los últimos estadios de lijado del barco. Me acordé de una vez que hice una maqueta de un barco y el trabajo ímprobo que me costó, así que verlos trabajando en un bote de 20 metros de largo, cuidando cada uno de los detalles fue impresionante.
Seguimos nuestro recorrido hasta la playa de Bira, situada al sudeste de esa zona de Sulawesi. La playita, aunque bastante sucia como suele ser bastante habitual en Indonesia, a primera vista es muy bonita. Sin embargo el problema es que para darte un baño en condiciones, tienes que llegar hasta la barrera de coral que rodea la playa (unos 50 metros) y hasta llegar allí la profundidad máxima es de solo 30 o 40 centímetros. Así tienes que caminar como puedas sobre los hirientes corales hasta llegar a un lugar donde poder sumergirte un poco en el mar. Entre una cosa y otra sumada a una paradita para comer, se nos hizo la tarde e iniciamos el retorno a Makassar. Una vez más cenamos en su casa y después dimos una vuelta por la ciudad, con lo que vi sitios que no había visto la otra vez que pasé por aquí. Al final me dijeron que no me podía ir sin probar una bebida típica de Sulawesi (lo siento pero no me acuerdo del nombre) y que es una mezcla tan explosiva como te, jengibre y huevo, una auténtica bomba energética. Me tuve que despedir de ellos porque tanto yo como Dian seguíamos camino hacia el aeropuerto; ella de vuelta a Java y yo en sentido contrario, hacia la isla de Papua. Ha sido una semana genial, con muy buena compañía de Indonesios.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, bueno, en menudo berenjenales te metes, desde beber brevajes energéticos hasta caminar encima de corales. Cosas veredes hermano Sancho. desde luego que no me pienso perder ni una sola de las fotos que puedas traer, lástima que no sean comentadas desde un tomavistas. A pesar de todos los avances tenológicos se terminan imponiendo las circunstancias. Me supongo que todo lo lento que camina para mi el reloj de tu vuelta será lo contrario de lo que tu piensas. De
todas formas el tiempo es más sabio que nosotros y pone los hechos en su lugar.Que lástima que la vida sea tan corta y y las limitaciones se agranden. Con la visita de Gregorio y su familia, las fiestas y un etc. te habían postergado por unos días en la comunicación, pero jamás en el pensamiento. Te quiere. a.p.a.p.

f dijo...

Gustavo,

Soy Paco Alvarez Jubells, de Sansofé!!!!!. Mi hermano Eduardo se encontró con Néstor, y le contó tus andanzas...

Menuda envidia tío! Te estás dando el viaje que a todos nos gustaría pegarnos, y que sólo unos pocos pueden disfrutar...Hace tiempo leí por algún lado acerca de la diferencia entre "Turista" y "viajero". En este último caso, el viajero es aquel que no tiene fecha de vuelta...No sé si es así para tí, pero con el tiempo que llevas por ahí, creo que esa definición es la que más se te ajusta :)

Un abrazo. Quién lo iba a decir: inquietud viajera fraguada durante esos fines de semana en Artenara...

;)

Anónimo dijo...

Gustavo, yo soy Eduardo. Paco se me adelantó. A mí además del viaje me encanta el BLOG!. Me parece una idea cojonuda, y técnicamente resuelta de forma elegante. La pena es haberte pillado tan tarde, pero me suscribo para el aviso de las entradas. Suerte!!!