9 ene. 2009

De funerales... (II)

Antes de ir al funeral, me di un paseo matinal por el Bolu Market, el mercado de animales de Rantepao, el más concurrido de la región y en el cual se concentra la mayoría de las transacciones comerciales de uno de los bienes más preciados de la comarca: los búfalos. El precio que pueden alcanzar estos bóvidos en Toraja es desorbitado. Un búfalo albino, que son los que dan más prestigio a los funerales, puede alcanzar 200 millones de rupias o sea unos 14.000 euros. También hay manadas de cerdos a la venta, atados a entramados de bambú que desde luego no gustarían mucho a los defensores de los animales.
Me subí a la moto de Davide, junto a Darma y a Jeffrey, otro toraja que trabaja en el hostel y nos encaminamos a la villa donde se desarrollaría el funeral. Un día cómo hoy se esperaba el paso de cerca de 1.000 personas por el acontecimiento. La noche había sido lluviosa y la pista que subía hasta la zona del funeral estaba increiblemente resbaladiza. Por alli subía la gente, resbalándose y acarreando los cerdos para ofrendar al muerto, en cantidades que ni se pueden imaginar (calculo que al menos 150). Todas las plataformas donde se sienta la gente que algo tiene que ver, aunque sea remotamente, con el fallecido son construídas para la ocasión, con los tejados al estilo toraja y circundan la plazoleta central donde se van apilando los cerdos y los búfalos que van a ser sacrificados durante la ceremonia. Los chillidos de los cerdos son increíblemente agudos y mientras tanto un locutor con un micrófono va cantando: este cerdo procede de la familia tal, uhhhhh vaya búfalooo!!. El día de ofrendas, lo único que se sacrifican son cerdos, cuya carne es repartida entre todos los asistentes. Los torajas acogen a los extranjeros con gran hospitalidad; la familia de Darma nos dio de comer, arroz y cerdo y de beber (cerveza de palma) y cualquiera con el que te sentaras te ofrecía una taza de café o té. Estuvimos allí todo el día disfrutando de la fiesta, pues no es otra cosa que eso: una gran fiesta donde todos los presentes se divierten como si fuera un gigantesco picnic.
Al día siguiente volvimos al mismo lugar para asistir al tomate, que es como llaman aquí al sacrificio de los búfalos (si, si, no es broma). Previamente al sacrificio, el mismo locutor del día anterior, inicia una subasta para vender alguno de los búfalos antes que fueran degollados. El momento del sacrificio es tremendamente rápido, los 9 búfalos cayeron fulminados en menos de 2 minutos (todos fueron degollados al mismo tiempo) y la gente durante esos instantes parece que se vuelve loca de excitación. Ver como los pacíficos bufalos van cayendo a medida que se quedan sin fuerzas es un momento bastante gore y no apto para gente que no le guste la sangre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Gus: Hoy me he asomado a tu blog y me encontré con la sorpresa que ya has cumplido 10 meses de tu viaje. No veas lo que me alegré, pues ya cada vez vemos más cerca tu vuelta.
Me ha hecho mucha gracia lo que nos cuentas de la manera tan peculiar de celebrar los funerales, en esas tierras, tan diferentes a las nuestras.Lo que no deja de asombrarme es la amabilidad y hospitalidad que tienen con un desconocido. Ya te imagino disfrutando como un enano.
Por aquí todo está bien.
Cúidate mucho.
Muchos besos.
La Gomera.

Anónimo dijo...

hola Gustavo, sin saber la razón, algunos de mis comentarios se esfuman, pues en este mismo Funeral II y en algún que otro reciente no los vuelvo a ver. Me impresionó sobre manera los degollamientos de los nueve búfalos y me imagino los numerosos cerdos. Como se puede ahorrar tanto dinero si no es a base de muchísimo trabajo dolorosamente extra. En tu viaje hay de todo y espero que tengas un montonazo de fotos que de alguna manera enriquezca tus andanzas, tus vivencias y por que no decirlo, nuestra cultura, en cuanto a las diferentes formas de vida que pueblan nuestro maltratado planeta,
lleno de muertes innecesarias y de políticos capaces de nantener sus poltronas a base del hambre y sufrimiento de los pueblos. Que sabio es el pensamiento del que no reflexiona sobre su historia tiene que repetirla y que triste que muchas veces tras todo esto este el
dinero, creador por una parte de bienestar y de la otra de desolación y putrefacción a todos los niveles. Cuando llegará el momento en que los que tienen el poder vivan igual que el pueblo y los que estan en la oposicion se dejen de dar ladridos de perro maltratado para cuando suban repetir conductas. Me alegro, que aunque tu no lo compartas, te quede poco para volver a estar entre nosostros y de que sigas teniendo salud y disfrutando del itinerario como hasta ahora o más si es posible.Un fuerte abrazo de ánimos y aliento para seguir adelante,a,p,a,p,