7 ene. 2009

De funerales... (I)

De Makassar cogí un autobus y llegué a Rantepao, el mejor lugar para explorar la increíble y muy antigua cultura de Tana Toraja. El trayecto es tremendamente escénico y diverso; vale la pena coger un autobús diurno (aunque sean 9 horas) para ver el paisaje. Pasando un pórtico que señala la entrada a la región empiezan a aparecer los primeros Tongkonan, las viviendas y graneros que, según diversas hipótesis emulan los barcos con los que los primeros pobladores de la región arribaron a Sulawesi. Llegué muy tarde y con tiempo justo de buscar algún alojamiento bajo la lluvia.
Antes que nada conviene hacer un esbozo breve sobre la cultura que rodea a la muerte en Tana Toraja. Cuando algún ser querido fallece, desde el dia siguiente la familia empieza a preparar su funeral. Sin embargo, estos funerales requieren muchísimo dinero pues el despliegue que se hace en ellos es auténticamente perturbador. En la cultura toraja existe además un fuerte arraigo de un sistema social fuertemente jerarquizado así que, en función de la situación social del fallecido, la ceremonia tiene que ser suficientemente pomposa para acompañar al muerto en ése su último viaje. Reunir el dinero necesario lleva frecuentemente entre 2 y 7 años. Se preguntarán que hacen con el difunto mientras tanto: pues bien, él sigue viviendo con la familia como si fuera uno más de los vivos. Cada día le ponen comida y bebida y lo tienen en uno de los cuartos de la casa dentro de su ataúd. Cuando llega el momento se celebra el funeral, que en algunos casos puede durar hasta un mes y se introduce al difunto en unas cuevas excavadas en lo alto de las rocas. Si además el fallecido es “suficientemente importante” le colocan una estatua de madera en una especie de balcones excavados en lo alto de enormes paredes de roca.
La mayoría de los funerales se suelen celebrar durante las vacaciones, en los meses de julio o diciembre, así que aquí estoy, en el momento justo.
Al día siguiente me fui a dar una vuelta por algunos de los muchos lugares que hay para darse una vuelta por los alrededores de Rantepao, Kete Kesu que es un lugar que conserva antiguos Tongkonan con inscripciones grabadas en madera y Lemo donde se encuentra uno de esos lugares donde se colocan las estatuas en memoria del fallecido. También me acerqué a Lemo, una de esas paredes donde las estatuas de madera de los muertos están como mudo testigo de la persona que fue.
Darma, el chico del hotel nos dijo a Davide (un italiano que está en el mismo hostal que yo) y a mi, que si queríamos ver un funeral, a la mañana siguiente era el funeral (el día de ofrenda) de unos familiares suyos, así que mañana iríamos con èl a la villa...

1 comentarios:

Lucas dijo...

Que fuerrrte, he visto algún documetal sobre esto que cuentas de los funerales... que a veces se hacen ataúdes super feos, que parece un concurso de autoslocos de esos, es eso?
que curioso... ya nos contarás insitu que seguro que mola más que el documental de la 2

ánimo y a seguir difrutando