19 feb 2009

Kambaramba (segunda parte)

Al día siguiente nuestros "guardaespaldas" Wax y Max nos llevaron en paseo por canoa a un lago cercano donde los pescadores van todas las noches y hasta bien entrada la mañana para tratar de capturar sus presas. Salimos a las 7 de la mañana y se imaginarán la tranquilidad de ir remando en canoa por el lago, disfrutando del paisaje y los sonidos de los animales en los pantanos cercanos.
El Sepik es un autentico paraíso para un ornitólogo. Las águilas pescadores sobrevolando a cientos el río, las garzas blancas revoloteando alrededor de las orillas y muchísimas otras especies de aves que no dejan de aparecer por el horizonte.
Era domingo así que por supuesto, durmiendo en la iglesia y con los pastores no nos quedó más remedio que asistir a misa. La primera hora (si, si, duró nada menos que tres horas...) se la pasaron cantando y tocando la guitarra y los tambores, tocando las palmas y rezando en estado de trance. Luego "asistimos" al sermón y a más rezos y cantos.
Después del servicio nos metieron otra vez en la canoa para ver el Río negro que es un ensanchamiento del Sepik . La presencia de limos en suspensión producen que el agua se quede de color totalmente negro. Las casas aquí están construidas sobre pilotes en el agua y van construyendo dos o tres niveles sucesivos para poder subir hasta el último en caso de que la crecida sea demasiado importante.
La última tarde en Kambaramba nos la pasamos jugando con los niños del pueblo, recordando todos aquellos que tanto Nuria como yo jugábamos en nuestra niñez. Casi tres horas jugando al prisionero, al pañuelo, al escondite inglés, a las carreras de sacos... Tanto los niños como nosotros lo pasamos genial esa tarde. Les aseguro que las risas de estos niños es algo que cualquiera que venga a Papua Nueva Guinea no podrá olvidar durante el resto de su vida.
Una vez más tuvimos que seguir nuestro camino con gran pena y volvimos a la mañana siguiente remando en canoa hasta Angoram y así pasar un par de días más con la familia de Peter Kone. Éllos una vez más nos trataron como reyes y a la hora de irnos al día siguiente aparecieron con muchísimos regalos, bolsos típicos del Sepik, tallas de madera, pulseras...
la verdad que no me cansaré de decir que la hospitalidad de los papuos es simplemente maravillosa. Nos despidieron en la carretera y no pudimos evitar sentirnos terriblemente tristes... que gente dios mío!!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Gus: Leyendo tu última entrada, como no podía ser menos, me he quedado totalmente emocionada. Como es posible que gente que no te conoce de nada se comporte con ustedes con esa amabilidad y hospitalidad. La verdad que siento envidia sana de todo lo que estás viviendo, pero como yo ya no voy a llegar a tiempo, me conformo con que seas tu el que lo disfrute y que cuando vuelvas tengas muchas cosas que contarnos.
Por aquí todo bien, con ganas de que pace el tiempo, que ahora que es menos se nos hace más largo, para que llegues.
Un beso y un fuerte abrazo.
La Gomera

Anónimo dijo...

Para mi increible, inaudito y sobre todo emocionante, tanto los recivimientos como las despedidas o ola narraciones de selvas inexploradas, de fauna desconocida por nosotros, de paseos en lagos y de todo en general. Ciertamente no es ese el mundo que conocemos la mayoría de los mortales. Más aun me suena a incultura que no se haga conocer esas otras partes del mundo, con los medios y tecnologías
con que se cuenta actualmente y no creo que sea una cuestión monetaría, ya que nos gastamos el dinero en ver absurdas pilículas y
reportajes 1000 veces vistos. oidos y leidos. Ejemplos hay miles, solo una muestra como los rodeos americanos. Los televidentes
pegados a la pantalla boba para enterarse quien se ha separado, quien forma broncas, quienes
se quedan embarazadas o quien es el payaso de turno. Que lastima que no se pueda uno cambiar de planeta, claro está, que no se haya
contagiado de nuestra civilizacion y mucho menos por colonización. Un abrazo rapidamente anticipado. a.p.a.p.

Anónimo dijo...

Cuando se hacen las cosas a máquina el dedo se va de la v a la b o a la inversa. Fe de erratas.

JAVI y AMAIA dijo...

"La felicidad generalmente no se logra con grandes golpes de suerte,sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días"

Esas sonrisas de los niños de PNG son una lotería que les toca a unos pocos.

Que difícil tiene que ser vivir esa mezcla de fecilidad y tristeza al mismo tiempo.

Cuidate mucho que ya queda poco.

Javi