25 may. 2008

Escalando las montañas de Masuleh

Oliver y yo teníamos planes para hacer un pequeño trekking alrededor de pueblo y estirar un poco las piernas después de tanto coche. Justo antes de salir, tuvimos la fortuna de encontrarnos con cuatro montañeros de Rasht (Amin, Shaian, Bahieh y Kanram) que nos invitaron a caminar con ellos. Empezamos a subir hasta que llegamos a unas paredes de roca vertical donde iban a practicar escalada. A la hora de estar allí nos estabamos poniendo los arneses y el casco para recibir unas lecciones avanzadas. Yo soy bastante novato en estas lides y ellos con paciencia me dieron las suficientes nociones para escalar una roca lo suficientemente alta y vertical para que en la cima ni me atreviera a mirar hacia el precipicio.
Nosotros estabamos tan encantados que decidimos aceptar su oferta y quedarnos con ellos a acampar por la noche; Al día siguiente habían quedado con su grupo de montaña para subir un pequeño pico de 2700 metros. Yo no tengo saco de dormir pero gracias a Oliver que me prestó uno de los suyos pude quedarme en el monte.
Después de la escalada hicimos un fuego; nos ofrecieron todo lo que tenían, una vez más me estaba sintiendo en la gloria, aquellas salchichas, las papas fritas, la ensalada, todo me parecía el mejor manjar del planeta. Después de volver a escalar por la noche nos llevaron a dormir a una casa medio abandonada que tenía hasta luz, su pequeña mezquita y sitio habilitado para pernoctar; eso sí, en medio de un cementerio...

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Gus!!! No creas que Iván y yo te hemos abandonado. Te seguimos todos los días.
Menos mal que no te llegamos a ver con esas barbas en persona!!!
Un beso muy grande y cuidate