20 jun. 2008

El "Mar" Aral

Desde Khiva tuve que tomar un autobús hasta la ciudad de Nukus para luego tomar otro hasta el pueblo de Moynaq, donde puedes vivir de cerca una de las catástrofes ecológicas más evidentes de este planeta. Hace nada más 35 años, este pueblo se extendía a las orillas de Mar Aral, pero gracias a los programas soviéticos de riego intensivo del monocultivo de algodón, este villa marinera está en el año 2008 a nada menos que 150 km. de un mar que se dirige directamente hacia la desaparición. En menos de 30 años, ha pasado de una superficie de 65.000 km2 a casi la tercera parte. Los restos de la catástrofe se encuentran por doquier, los oxidados barcos varados en el desierto, la arena repleta de conchas marinas, el antiguo talud de mar. Llegando a Moynaq pasas por un puente construído con restos de barcos y en el cual todo el pasaje se tiene que bajar para que aguante el peso. Incluso la disposición y la forma de las viviendas me recordó a un pueblo pesquero, lo que parece resultado de alguna broma cruel.
Ahí llegue y me quedé en el único hotel, nada menos que 24 habitaciones, un baño que parecía la obra más chapucera de Pepe Goteras y Otilio y un número de inquilinos, incluído yo, de...uno.
Aq
uí empecé a notar que mi estómago se empezaba a quejar por segunda vez en este viaje. Tras dar un paseo mar adentro buscando los barcos varados al atardecer y otro temprano por la mañana decidí que era suficiente y me volví para coger la guagua hacia Tashkent, la capital de Uzbekistán; nada menos que 24 horas como sardinas en lata. Menos mal que el conductor de la guagua me dio algo parecido a Fortasec y con eso al menos pude aguantar el trayecto de una manera digna.

2 comentarios:

Mária dijo...

Espero que ya te encuentres mejor. Un besito.

Anónimo dijo...

Espero que lo que has visto no sea el reflejo de lo que pudiera ocurrir en el futuro de forma global. Da mucha pena que estas cosas estén ocurriendo... Cuídate chavalín
Jose R Doc