3 jun. 2008

Shiraz y Persépolis

Tomé desde Esfahan un autobús nocturno para Shiraz. Normalmente me cuesta bastante dormir en los autobuses, pero aquí, por un poco más de dinero, puedes tomar un transporte en condiciones en el cual puedes dormir con bastante comodidad. Las carreteras en Irán son muy amplias y normalmente, al menos entre las grandes ciudades, el asfalto está en muy buen estado.
Shiraz es la ciudad más populosa del sudoeste de Irán con 1,3 millones de habitantes. También, como no, está rodeada por montañas. En este caso es la cordillera Zagros, con algunos picos de más de 4000 metros de altura. A menos de 5 horas en autobús se encuentra el Golfo Pérsico.
Después de encontrar el hotel de turno, con gran trabajo por cierto y abandonar mi mochila en la habitación del hotel, me fui a dar un paseo por la calle. Mientras me tomaba un zumo de frutas conocí a Hamid, un shirazí que trabaja en una planta de gas del Golfo y que me acompañaría en buena parte de los tres días que pasé en esta ciudad. Shiraz tiene los que, para mí, son los mejores bazares de Irán; menos extensos que los de Esfahan, pero sin duda mucho más divertidos y arquitectónicamente más atractivos. Aparte también tiene un castillo con una de sus torres inclinadas por el hundimiento de sus cimientos, mausoleos y mezquitas. Como estaba bien guiado por Hamid pude visitar la ciudad un poco más a fondo y comer en algunos buenos lugares. También he confirmado que aquí a la gente, por alguna extraña razón, le encanta Gipsy King...
Aquí también he compartido viaje, aparte de Hamid, con una pareja de italianos simplemente encantadores (David y Cecil) y con Christoff, un alemán muy observador con el que compartí la habitación y que trabaja en el sector del video digital. En una de las visitas a los bazares, pude comprobar lo poco común que es aquí ver a una mujer en la calle fumando, porque cuando Cecil encendía un cigarro, a mucha gente parecía que se le iban a salir los ojos de las órbitas.
Los restos de la ciudad de Persépolis, a menos de 40 km. de la ciudad, es una de las grandes atracciones turísticas de Irán. Fue creada por los reyes persas Darío y Jerjes en el año 568 A.C y fue destruida posteriormente por Alejandro Magno. Nada más atravesar la entrada, puedes ver en lo alto la magnifica entrada a la antigua ciudad, la puerta de Jerjes, y los distintos palacios que en su momento constituían la ciudad.
También se pueden visitar las tumbas de Artajerjes II y Artajerjes III, que guardan cierto parecido con los edificios de Petra, aunque mucho más modestos y espectaculares que los de allí. Sobra decir que, aunque la mayoría de los palacios están completamente en ruinas, la emoción de estar en un lugar con tanta historia te persigue a cada paso que das por el recinto

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Joé Gus, hasta yo me emociono sólo de pensar en caminar entre tanta historia¿Sabes?Me pasó lo mismo cuando ví las fotos de Egipto porque recordé todo las cosas que estudié en Historia del Arte de COU. Entonces veía las fotos en el manual y me impresionaban un montón, me encantaban y pensaba en cómo sería contemplarlas y caminar entre la Historia...verlas ahora a través de tus ojos,saber que has estado allí,lo has visto y vivido,además de un privilegio, es emocionante porque parecen hasta más reales...aunque ya desde entonces me gustaban y atraían... ¿Pues que te digo?...que gracias por compartirlo...¡Cómo disfrutaría yo dándome un garbeito por esos zocos, bazares,etc...UUUUUMMMMM! Jejejejeje

CUIDATERRRRRRR!!!
BESITOS

ESTÍBALIZ

Anónimo dijo...

Impresionante. todo parece supertranquilo y hospitalario, además de espectacular. Sinceramente, deberíamos enviar a unos cuantos políticos a viajar con mochila a estos países. Otro gallo nos cantaría...

Me ha encantado la puerta de Jerjes. Me hubiera gustado mucho verla en primera persona, porque los antiguos persas siempre han sido objeto de mi lectura. Un privilegio estar por allí.

Un besito hermano.
Grego.

Anónimo dijo...

Gustavo: cada mañana disfruto con tus crónicas viajeras, entre otros motivos, porque me gustaría estar ahí. En cierta manera es como si hicieras el viaje por cada una de las personas que te leen a diario.

Cuando regreses retomamos los partidos de padel.

Un abrazo, Pedro "unbelievable" Valladares.

Anónimo dijo...

Hola Gustavo errante!
Anoche supe de tu existencia por esas lejanas tierras y desde tu Artenara te enviamos un cálido abrazo.
A partir de ahora nos hacemos "adictos" de este blog y "sanamtente envidiosos" de tus andanzas.
Mucha suerte!