30 jul. 2008

Dushanbe, capital de Tajikistán

La pequeña república de Tayikistán (143.000 km.2) es sin duda una gran desconocida para todos nosotros. Situada geográficamente demasiado cerca de uno de los puntos más calientes del planeta y olvidada de la mano de Dios por la Unión Soviética han convertido sobre todo el este del país en una de las zonas más pobres del planeta. El clima en los Pamirs es tremendamente duro con temperaturas que rozan los -50° en invierno. Para colmo, después de la desaparición de la Unión Soviética el país se vio envuelto en una cruel guerra civil en la que se dice murieron alrededor de 60.000 personas. El país es muy montañoso con 5 picos por encima de los 7.000 m de altura.
El idioma tajik es muy similar al farsi, la lengua nativa de Irán.
Después de darle vueltas a la cabeza y al mapa en Bishkek decidí coger un avión para irme a Dushanbe. Mi idea es recorrer el país hasta el este, pasar a Kirgyzstan y China (si no cierran las fronteras definitivamente). Tuve que esperar dos días a que saliera el avión así que me dediqué a recorrer un poco más la ciudad, tanto de día como de noche.
El vuelo de dos horas es muy espectacular, pasas sobre las montañas y los lagos de colores y a lo lejos en el horizonte se divisa la impresionante mole de los Pamirs.
Al llegar lo primero que sentí fue el azote del calor: 40° marcaban los termómetros en Dushanbe en esos momentos. Después de dar unas cuantas vueltas en el trolebús buscando el hotel llegué a
mi destino. La ciudad parece un poco más atractiva que Bishkek o Tashkent, está repleta de avenidas con alineaciones de árboles, fuentes, y parques. Algunos de los edificios son de corte neoclásico, algo que no es nada común en las antiguas repúblicas de la Unión Soviética.
En Tayikistán, la religión musulmana es mucho más evidente que en el resto de Asia Central. Las mujeres aquí vuelven a usar de manera generalizada el pañuelo en la cabeza y también coloridos trajes como los que vi en Turkmenistán. La mayoría de los ancianos llevan largas barbas. También hay algunas mezquitas y madrazas, aunque después de Irán y Uzbekistán la verdad no son gran cosa.
Aquí tuve que volver de nuevo a mis penosas tareas burocráticas, más visas, registros en la policía… Todo esto me obliga a estar demasiado tiempo en las ciudades, aburrido como una ostra y a punto de entrar en crisis viajera.
A mí me gusta moverme y estar "retenido" en una ciudad en la que no conoces a nadie y en la que casi no se habla inglés no es lo más divertido. Para matar el tiempo que me sobra después de pasear, ir a comer a algún restaurante o dar una vuelta por el mercado me quedo en la habitación del hotel leyendo un libro o viendo una peli que es lo que más me entretiene. Compartí la habitación durante cinco días con un tajik y un ruso que no saben hablar una palabra de inglés.
Al final no ha habido suerte y la embajada china me ha dado la espalda así que no me quedará más remedio que tras Tajikistán emprender el largo y repetitivo camino de vuelta hasta Bishkek para volverlo a intentar allí. Al menos la nueva visa Kyrgyz fue bastante sencilla de conseguir lo que me ayudo a recuperar la sonrisa.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Änimo campeón.
Un abrazo
Soraya

Anónimo dijo...

Hola Gus. Acabo de llegar de Mdrid y aqui me tienes con el mono de saber de ti, pues como estabamos en Manzanares no teniamos ordenador.
Como te dije me lleve a Carlos y Dácil y se lo pasaron pipa con las primas.
Ya estoy viendo tus andanzas y que unas veces lo pasas mejor que otras. Veo los sitios ta bonitos que estás viedo. Lo mas importante es que tu te encuentres bien para que lo disfrutes. Por aqui todo bien.Un beso, la Gomera.

Anónimo dijo...

Hola lindo! Es super q estas haciendo este viaje, no se si te dije alguna vez q era mi sueño tambien :-) jejeje no pierdo la esperanza de cumplirlo algun dia ;-) asi q guapo echale ganas yo sé que lo de la visa es horrible jejeje dimelo a mi q tengo 3 años en el proceso y todavia sigo en espero q pronto pueda solucionar mi situacion Asi q chico disfruta tu viaje y aprende mucho para q me cuentes. Besos desde Barcelona
Doris