21 jul. 2008

Las montañas de Karakol

Tras un agotador viaje desde Song Köl en tres medios de transporte distintos y durante casi 10 horas llegué al pueblo de Karakol, al sudoeste del gigantesco Lago Issi Köl. Entre tanto trote y que llevo unos días con la sensación de tener las pilas un tanto descargadas, me pasé un día completo reposando.
El día siguiente fui a darme una vuelta por el mercado de ganado de los domingos. Aquí se comercia con las vacas, ovejas y caballos. Algunos de los hombres mayores, al igual que en la mayoría de los pueblos, llevan el kalpac que es un gorro alto de color blanco.
Aproveché que un jeep subía desde el hotel a la montaña para acoplarme. No sé cuantos años tendría ese todoterreno pero apostaría algo a que prestó sus servicios en alguna guerra mundial. El sistema de refrigeración inteligente consistía básicamente en que cada 5 ó 10 minutos el conductor se bajaba, se acercaba a algún riachuelo a coger un vaso de agua y se lo echaba al motor. Yo pensaba: ¡mi madre! ¡Por donde mete este hombre el coche!. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi bajando por el mismo camino a una familia ¡con una moto con sidecar!. Cuando estabamos casi a punto de llegar, y en medio de una tormenta de granizo, rayos y truenos se reventó una rueda así que llegué empapado al pequeño hotelito de montaña.
En Altyn Arashan, además de estar en un paisaje maravilloso, bosques de abetos y altos picos nevados, dentro de unas cabañas hay unas pequeñas piscinas de agua sulfurosa en las que en compañía de un inglés, un alemán y un francés pasé un largo rato.
Al día siguientes arranqué a caminar temprano, sobre las siete de la mañana. Siguiendo el curso del río llegué a una bifurcación del valle desde donde se podían ver desde más cerca las montañas nevadas. Yo que, como buen canario, no estoy acostumbrado al sonido de los ríos de montaña ni a la nieve, disfruté muchísimo del paseo. Después de 5 horas y media caminando, y como aún me quedaban fuerzas, bajé también a pie hasta el pueblo más cercano lo que me llevó otras 2 horas y media.
Me acosté esa noche cansado pero feliz.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gustan esos sombreros y el "fofito" del Kyrgystán.. el de la camisa azul, no se te parece?
Ahhh!!! y yo era una de las que iba en el sidecar, je, je.
Se te echa de menos.
Besos fuertes!! Jenny.

Lucas dijo...

Vaya, menuda reunión os hicisteis de europeos... para hacer un chiste!

un abrazo!

Anónimo dijo...

Después de leerte durante un largo tiempo, me das una grandísima envidia.
Te deseo la mejor de las suertes en tu gran aventura.
Un saludo.
Roberto