17 ago. 2008

¿China…o Asia Central?

Ya advertí de mi largo regreso a Bishkek solo para buscar mi visa de 5 días para China. No les quiero cansar con aburridos detalles pero me costó sudor, ingenio (y alguna trampilla) conseguirla.
Algunas personas me han preguntado porqué tan poco tiempo en este gigantesco país. La razón más importante es que así lo había planificado en un principio: solamente cruzar el Irkhestam pass hacia Kashgar y recorrer la Karakorum Highway hasta entrar en Pakistán. Aparte que siempre había oído hablar de la belleza de esta carretera, no conseguirlo hubiera supuesto tener que coger varios vuelos y empezar Pakistán de sur a norte para luego tener que regresar.
Una vez conseguida y en compañía de dos simpáticos suizos, Christian y Tobías, lo celebré con los últimos vodkas de Asia Central.
Mi último escollo fue la dichosa frontera de China. Aquí me encontré con Sandra y Alex, dos catalanes con los que seguiría camino durante unos cuantos días. Llegamos al lado chino, cogieron nuestros pasaportes, los apilaron a un ladito y…!hora de comer!. Allí se sentaron los oficiales chinos y con toda la calma del mundo se pusieron a comer durante más de dos horas, mientras
nosotros escarbábamos nuestras mochilas en busca de algo que echar a la boca.
Tras sucesivos controles y para dar una idea de lo meticulosos que son, a Alex y Sandra les confiscaron la guía de viaje ya que, según los policías, Taiwan estaba de otro color en el mapa y eso no era correcto. A mí me revisaron todas las tarjetas de la cámara en busca de no se qué. Al final, tras varias horas aquí, pudimos entrar en China.
Tras un recorrido de tres horas llegamos a Kashgar, otro de los puntos neurálgicos de la ruta de la seda y punto de encuentro entre diferentes culturas: China, Asia Central, el subcontinente Indio y el mundo árabe.
La ciudad vieja es un conglomerado de estrechas callejuelas y casas de adobe muy similar a los cascos viejos de Oriente Medio. Sin embargo esta ciudad es más famosa gracias a los mercados, más parecidos a los de Uzbekistán pero con una vida que simplemente te cautiva. Aquí curiosamente he visto más mujeres con la cara completamente
cubierta que en Oriente Medio pero también hay hombres con el Kalpak o con los gorros musulmanes que en su momento vi en el Valle de Fergana. Fuera del casco, la ciudad es como las de China, grandes calles adornadas por luces de colores como si fuera una eterna navidad.
Personalmente estos dos días aquí han sido como un soplo de aire fresco, realmente he disfrutado mucho de esta ciudad y me voy con la pena de no poder ir al famoso mercado de los domingos por el ajustado calendario que me ha impuesto mi pírrica visa china de cinco días. Una buena razón para volver algún día a esta enigmática ciudad.

3 comentarios:

Lucas dijo...

Bueno bueno, siempre hay que dejar algo pendiente para volver algún día no?

Un abrazo!! sigue así!! mucho ánimo

Anónimo dijo...

Hola Gus: Como ves estoy otra ves aquí viendo tus nuevas entradas para ver tus correrias por este largo viaje.Estamos aprendiendo muchas cosas que yo ,por lo menos, no sabía de esos paises.Ya pronto se acerca tu cumpleaños, no me olvido,únicamente que este año no vas a estar con nosotros. El próximo tendremos que preparar una buena fiesta para celebrarlo por dos. Por aquí todo bien. Muchos besos y cúidate mucho. La gomera.

Anónimo dijo...

!FELIZ CUMPLEAÑOS GUS! Pásalo en grande aprovechando al máximo tu sueño, que si es el tuyo, también es el mio, aunque te extrañe mucho.Muchos besos