28 ago. 2008

En el valle de Hunza

Karimabad es la primera villa importante que te encuentras de ruta por la KKH. Es un sitio bastante turístico pero he de decir que lo es con todas las razones del mundo. Un valle que parece un oasis verde rodeado por algunos gigantes del Karakorum como el Rakaposhi de 7.788 m. o el Uttar de "sólo" 7.388. La gente se pasa días aquí haciendo espectaculares trekkings por las montañas o simplemente admirando el maravilloso paisaje. Yo al final entre una cosa y otra pasé casi 10 días en la zona.
En el valle de Hunza, como casi todo el norte de Pakistán, la religión musulmana se lleva muy a rajatabla y las mujeres, aparte de estar tapadas hasta las cejas se pasan todo el día trabajando en el campo o bien en la casa. El valle esta repleto de frutales cargados de albaricoques, manzanas o cerezas y muchas veces tienes la oportunidad de comerla directamente del árbol.
Me fuí con la g
ente de Hong Kong a subir a las praderas de Uttar. Ellos habían cogido un guía del pueblo para que les acompañara pero a la media hora de ver como paraban cada 5 minutos a descansar, decidí seguir el camino sólo.
El tiempo no está nada despejado, hay como una especie de calima muy espesa que no te deja ver el valle en todo su esplendor pero camino del Ultar está más claro.
El trayecto hasta la cumbre fue algo increíble para una caminata de un solo día. El primer tramo, esculpido en la roca, va paralelo a un canal de agua al lado izquierdo y un tremendo precipicio al lado derecho que a mi por lo menos me causaba una gran sensación de vértigo.
Tras abandonar el canal empieza la subida para alcanzar las praderas y lo más espectacular: un glaciar prácticamente vertical que baja del Ultar II. Allí me senté un buen rato a escuchar los crujidos del glaciar antes de bajar. Menos mal que subí por mi
cuenta porque los chinos llegaron ¡7 horas más tarde que yo!. Al día siguiente me encontré con el guía por la calle y no pude menos que, con cara picarona, hacerle alguna broma sobre el asunto.
Otro de los atractivos de Karimabad, aparte del paisaje, es su historia. Allí reinaron príncipes hasta que fueron abolidos por el Gobierno Pakistaní en los años 70. A los pies del glaciar se alza el fuerte Baltit, una bonita (y restaurada) edificación que queda como mudo testigo del pasado del que en sus tiempos fue un remotísimo paraje.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Querido Gus,
después de un mes de julio frenético, con algunos viajes de más por Latinoamérica y un agosto bastante tranquilo me reengancho a empaparme de tus aventuras.

Siento mucho no haberme conectado para felicitarte por tu cumple, pero, aunque tarde, aquí van los besos de Loli, Natalia, Miranda y mio.

Repasando tus notas, se me ocurre que te tendremos que poner 'Polo' de apellido. Unos sitios espectaculares!!!.

Se te ve bien en las fotos,¿Qué tal andas?.

Un beso.
Grego.