11 sept. 2008

Acontecimientos en Lahore (parte 1)

Lahore es la ciudad que elegí mientras hacía tiempo hasta conseguir la visa de la India. Ni en pintura podía sospechar los acontecimientos que iban a sucederme en los siguientes cinco días.

Nada más llegar a la ciudad, a sólo 20 km. de la frontera hindú, me di cuenta del cambio: Lahore es pura India.

Aunque los datos son inciertos, lo único que es seguro es que hay más de 5 millones de lahorís (algunos hablan de 8 ó 10). El caos rige la vida de esta ciudad: los ruidosos motorickshaw y las motocicletas, las guaguas pintadas de colores con "asientos" en el techo, los carros tirados por borricos, caballos o búfalos con cargas que desafían la ley de la gravedad, la basura apilada por doquier, la contaminación que se puede "cortar con cuchillo"…

Al mismo tiempo, Lahore alberga un patrimonio histórico- artístico de los que se debe disfrutar: mezquitas, el fuerte de Lahore, algún templo Sikh...

En el momento en que he llegado, los termómetros superan los 40 pero con el agravante de un altísimo porcentaje de humedad que te hace sudar como un pato. Yo pude ver como en uno de los frecuentes cortes de electricidad, sentado en un internet café y en sólo 5 minutos perdía por mis poros la botella de agua que justo había terminado de beber. El hotel(illo) tiene un ventilador que al menos, cuando hay electricidad, alivia el calor nocturno.

Lo mejor para combatir esas temperaturas son los riquísimos batidos naturales de frutas (especialmente el de mango).

Después de desayunar me fui a dar una vuelta por las intrincadas calles de la ciudad vieja. No sé cuantos años se retrocede cuando uno cruza alguna de las puertas del bazar, pero no son pocos. La gente trata de sobrevivir como buenamente puede; también hay mucha mendicidad. Es la primera vez que veo mujeres con burkas en vivo y en directo lo que causa bastante impresión. Los comerciantes en la calle me invitaron a Lashi, a refrescos... Yo seguí caminando en dirección al fuerte de Lahore hasta que un chico se pegó a mi y… con bastantes malas mañas y abuso de la fuerza me robó la cámara (vaya viajecito me estan dando..). Yo salí de allí y me fuí directo a la comisaría de policía.

Después de contarles mi caso, me subieron en la furgoneta con cuatro policías armados y nos fuimos hasta el lugar de los hechos. En menos de cinco minutos caminando por el bazar, a los 4 policías y a mí nos seguía un séquito de unos 20 curiosos.

Yo recordaba un par de personas que me habían visto caminando junto al individuo así que empezamos a preguntar. La gente del bazar fue muy colaboradora y en 10 minutos ya sabíamos quién había sido el culpable. Ellos me invitaban a bebida fría y me decían tranquilo, ¡ésto se va a resolver!. Los policías me llevaron otra vez a la comisaría y me trataron como su invitado: toma té, ahora un dulcito, hora de comer; incluso me llevaron a hacer turismo a la Mezquita Bashdahi escoltado como si fuera un ministro...

No se lleven a engaño, mi caso es absolutamente extraordinario ya que Pakistán es un sitio tremendamente seguro para el turista.

continuará...

3 comentarios:

Dailos Medina dijo...

¡Feliz sexto mes!

ya has cubierto la mitad de tu viaje... y has acumulado muchas historias que seguimos con mucho interés. Mucho ánimo y continua haciéndonos pasar buenos ratos leyendo tus aventuras.

Un abrazo fuerte.

Lucas Grijander

P.D.: aquí va una bonita canción para celebrarlo :)

http://es.youtube.com/watch?v=rP8-7J0ckjY

Anónimo dijo...

que cabrón termina de contar, ... joer y ahora?
Bueno Gusy Fog, con la suerte que tienes seguro que te consiguen una camara mejor,...
y aprovecho para contarte algo superimportante que te quería decir,.. el otro día esta tan tranquilo y de rrepente, sin espararlo para nada....... CONTINURA.

TUTANKRAMON

Maribel dijo...

increíble, pero sí sí, es lo que tiene el Pakistán, mientras te ayudan a encontrar la cámara te llevan de visita a la mezquita, te invitan al té... que buenos recuerdos. Un saludo y a seguir contándonos de tus aventuras, cada vez somos más los que te seguimos.
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