14 sept. 2008

Acontecimientos en Lahore (parte 2)

El mismo día, en la comisaría, apareció mi cámara, sana y salva. Yo sólo quería volver al hotel(illo) pero el comisario me tuvo como huésped durante ¡7 horas!. Al final me "liberaron" y hasta me pagaron el rickshaw de vuelta.

Yo quedé a las 10 de la mañana del día siguiente para ir al juzgado. Aproveché un rato antes para ir a visitar aunque fuera alguna mezquita histórica. Llegué tarde (a propósito) y como no estaba el inspector pregunté si podía darme un salto para ver el fuerte. Uhmm, bueno, vale, de acuerdo, dijo el policía y me dió un pase con un sello para poder entrar al fuerte, como no, gratis.

A la vuelta, le solté al inspector lo que había estado pensando por la noche: Quiero hablar con usted, no quiero seguir adelante con la denuncia. El inspector preguntó por mi cámara, la tomó y dijo: pues entonces ¡el juez te la confiscará! ¡Oleeé!

Al autor de los hechos lo habían pillado por la noche (por lo visto la policía tiene una nutrida red de espías pululando por las calles) y lo metieron en el furgón policial, con su padre, dos personas más que resultaros ser de su familia y... ¡conmigo, claro!


Se podrán imaginar como son los juzgados, los policías llegando con la gente encadenada como los protagonistas de ¡O Brother!, las pequeñas salas con los "casos" apilados en montones amarillentos de papel, los atareados escribanos con máquinas de escribir para dar soporte a los numerosos analfabetos del país... Me llevaron a una sala con un hombre leyendo el periódico que me hizo una pregunta, apuntó un número 2 en el expediente y fin..supuestamente!.

A los 5 minutos se acercó un chico que hablaba inglés (Hazhar) y me dijo que era amigo de la familia y que si yo perdonaba al "presunto", éste a lo mejor no cumplía condena en la cárcel. Yo dije que no tenía ningún problema, que eso era lo que había querido ante pero la policía no me lo había permitido. La familia estaba allí, y entre ellos Absar, el hermano sonriente, que en agradecimiento me invitó a comer… y a cenar, a los refrescos, a helado. Por la noche, Absar, Hazhar y otro amigo (Mazhar) me llevaron a una barbacoa y en motocicleta por toda la ciudad (toda una experiencia ir haciendo zig zag enmedio del tráfico lahorí), con su grupo de amigos a tocar música. En los 3 días más que estuve en Lahore, Absar estuvo siempre atento a todos los detalles, hasta me regaló el salwar kameez (la típica vestimenta pakistaní). Yo trataba de pagar algo de vez en cuando pero él se negaba rotundamente.


Al final acabé conociendo a toda la familia, la típica historia de buena gente (y muy pobres) con un hijo con problemas que sólo les da dolores de cabeza.

Dos veces más tuve que volver a los juzgados hasta completar el "proceso". Mención aparte merece cuando por fin llegué ante el juez. Un chico joven, con camisa y detrás de una gran mesa. Los abogados, arremolinados y dándose codazos por poner su caso en frente del magistrado y éste dictando sentencias con una rapidez que asusta.

Al final todo acabó, puse mi huella digital en un documento, al chico lo liberarán en un par de días y yo me despedí de Lahore y de la familia. Me voy con la sensación de haber conocido las entrañas de un país como nunca hasta ahora y por supuesto me llevaré también la eterna sonrisa de Absar y los gestos de sus padres.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Gus, estaba esperando que terminaras,como tu dices, loa "Acontecimientos en Lahore" para ponerte unas letras. Me alegro que terminara tan biem. Como en todas partes siempre hay familias que por desgracia, nos toca sufrir esa clase de cosas. Por cierto ayer estuve con Pili y los niños en Tenerife que fueron a competir. Nos quedamos en Acorán. Vimos a Patri. estuvimos un ratito con ella. La casa está muy bien y el césped también.
Asi que esta en buenas manos.
Lo poquito que vimos de su nueva obra nos gustó a todos.
Bueno Gus como siempre te digo pásatelo bien y cúidate mucho. Como ya empieza la cuenta atrás me hago la ilusión que cada vez va quedando menos.
Muchos besos de La Gomera.

Anónimo dijo...

Realmente increíble, y es que es tan sorprendente la forma de entender la hospitalidad de los pakistaníes, creo que las frases que más escuché estando allí fueron: no problem and you are my responsability. Fantástica la aventurilla por Lahore.
El cambio es brutal en India, así que ánimo!!!!

Anónimo dijo...

no nos cuentes milongas, segun raquel tardón y el que suscribe, acabastes en comisaría por delincuente

GUSTAVO !!!! CONFIESA LA VERDAD!!!

y afeitate esa barba, que tienes mas cara de Pakistaní que los propios Lahoríes.

Un abrazo de parte de Raquel y otro mío.

Tutankramon.

majafrades dijo...

Permíteme amigo Gus, que me descojone un rato por la historia...

Por cierto... eso de los robos me suena a un Ford Fiesta azul... ¿no?

Un saludito