9 sept. 2008

Islamabad

Me despedí de las provincias del norte de Pakistán para dirigirme hacia el centro del país. En el camino hacia Deosai me había reencontrado con Asim y Zhea, los dos simpáticos pakistaníes que me habían acompañado hasta el campamento base del Rakaposhi así que aproveché la arrancadilla para hacer con ellos el largo camino hasta Islamabad. La carretera, como no, es terrible y el conductor de Natco (la compañía de guaguas públicas del norte de Pakistán) conducía como el mismísimo Fernando Alonso, aunque que con un cacharro de 15 m. de largo y bordeando los precipicios que van a dar al Río Indo. Varias veces, cuando me despistaba, el bus cogía un buen bache y del salto mi cabeza casi iba a dar con el techo. Tras 17 horas de recorrido llegamos a la Capital. Asim me dijo que como eran las 5 de la mañana me podía quedar a dormir el fin de semana en su casa. Sin duda disfruté de una hospitalidad sin límites, Assim y su padre (por cierto un cocinero excelente) me convidaron a todo tipo de deliciosos platos pakistaníes, me llevaron al museo de la ciudad, a la opulenta mezquita de Fessel, a un peluquero…realmente me hicieron sentir como en casa.

La capital de Pakistán es una ciudad que no tiene nada que ver con el resto del país. Construida hace sólo 40 años para albergar la capital de Pakistán, es una ciudad de amplias calles ajardinadas, grandes parques y de estricto control policial. Eso no quita que haya cortes periódicos de la electricidad y mucha pobreza como en el resto de Pakistán.

En mis planes iniciales para este viaje no entraba ir a la India pero al final he decidido recorrer tanto como sea posible por tierra (sin tomar vuelos) y por tanto, atravesar ese país hasta llegar a Bangladesh.

Las embajadas en Islamabad están concentradas en una amplia zona vallada que se denomina "Enclave diplomático", rodeada de bastantes medidas de seguridad. Para entrar, por ejemplo, solo es posible a través de un autobús que va haciendo el recorrido por todas las embajadas. La India me dará la visa en el plazo de una semana así que aprovecharé para visitar algunos sitios en ese intervalo de tiempo.

Para despedirse de mí, Asim y Zhea me invitaron a un restaurante en las cercanas colinas de Margalla, un lugar con espectaculares vistas nocturnas de Islamabad. Los echaré de menos desde luego.

3 comentarios:

Jesús dijo...

Chaval es que con esa cara multiétnica que dios te ha dado caminas por los lugares integrado con la peña autóctona.. Veremos a medida que avanzas hacia el este si se te rasgan los ojos... Sartenilla

CESAR dijo...

Hola Gustavo

Viendo la foto con tus dos amigos... me cuesta bastante distinguir al que "no es pakistaní" jajajja.

Fuera bromas, ese viaje que estás haciendo además de fortalecer tu faceta espiritual e intelectual también te está siendo beneficiosa para tu cuerpo; te veo con un físico de infarto.

imagino que ya sabrás que "gracias" en urdu se dice "Shu-kriá"

a cuidarse

CESAR

asun dijo...

hola gus,

desde tu Canarias te escribe asun(gesplanera. me ha gustado verte aunque estes tan lejos.

Cuidate mucho "mi niño" y Sé Feliz.

asun rdguez.