21 sept. 2008

Hacia el este de la India

Como había comentado mi idea es cruzar la India lo más rápidamente posible hacia el Este y luego desviarme al Norte hacia la remota provincia de Sikkim, situada entre los países de Nepal y Buthan para luego entrar en Bangladesh. Tras 13 horas de guagua y después del trote de los últimos días llegué terriblemente cansado a Delhi. Como añadido en este tipo de guaguas suelen poner algunas películas de Bollywood que son dignas sucesoras de los peores engendros (perdón Dailos!) de Bud Spencer y Terence Hill.
La capital es una megalópolis tremenda. También la había visitado el año pasado así que hasta que saliera mi tren hasta Varanasi m
e dediqué a recomponerme un poco: ir al barbero, limpiar la ropa, internet, comer algo de comida occidental, dar algún paseo pero corto... Esta vez no hubo ni Old Delhi, ni mezquita Masjid ni Puerta de la India...

Lo que si hubo por primera vez fue un limpiador de orejas. Al principio te da un poco de cosa ver que te van a meter un punzón metálico en los oídos pero al final es sorprendente y vale la pena. A mi me da la sensación que he descubierto hasta nuevas tonalidades en la escala de sonidos.

Así salí de New Delhi como nuevo, afeitadito, cuerpo y orejas limpias y la ropa (más o menos, ya saben mi escaso equipaje) reluciente.
Lo mejor de la India son los trenes, !que maravilla!. Un trayecto nocturno de 13 horas en Sleeper class se pasa como un suspiro. Solo tienes que extender tu propia sábana, que eso si, corre algun riesgo de quedarse pegada a la cama y dormir bajo los ventiladores. De esa manera llegué a Varanasi, uno de los sitios con más simbología de la India.
Benarés, como la llamamos en español, se extiende a los pies de un hipercontaminado Ganges. Es una ciudad repleta de hombres santos y de algunos otros que no lo son tanto.

A lo largo de todo el río se encuentran los Ghat, las escaleras que van a dar al río y donde los peregrinos acuden, sobre todo por la mañana y al atardecer a darse su baño sagrado, a veces con la compañía de algún búfalo en remojo.
Algunos de los Ghat son también crematorios; se incinera a los fallecidos en las piras funerarias y de manera pública. La ceremonia impresiona bastante la verdad.
La ciudad está llena de temp
los, de Ashram, de callejuelas a recorrer.

Lo peor de Varanasi es que está repleto de cazaturistas que convierten en agotador cualquier intento de pasear tranquilamente por la ciudad y que hacen que esta ciudad pierda gran parte de su encanto.

Lo mejor es cogerse un bote a las 5:30 de la mañana y con las primeras luces del día darse un paseo por el río y observar desde el Ganges el caos de templos, edificios, escaleras, gente dandose baños.... Es toda una experiencia.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Gus: Hoy es domingo aquí y como no tengo mucho que hacer me tienes aquí leyendo tu nueva entrada. He mirado las nuevas fotos, que como siempre, no dejan de sorprenderme. Por cierto estuvimos viendo por internet la primera revista de Gesplán, que detalle, estás en la portada con una de tus fotos del viaje muy bonita y dentro también te dedican un artículo muy bonito. Me llena de orgullo todo lo que dicen de tí(aunque ya lo sabia). Por aquí todo sigue igual, con salud, así que no tienes que preocuparte por nosotros.Mucha suerte, disfruta y cúidate mucho. Un beso.La Gomera