18 oct. 2008

En una pequeña villa de Bangladesh (2° parte)

Nosotros no parábamos la pata y fuimos a pasear por el pueblo con Panna y sus hijos. En la casa de uno de los hombres que parecían mejor posicionados económicamente en el pueblo, las dos hijas (por cierto bastante guapas) hicieron un baile Bangla con el que Cristina y yo nos quedamos bastante sorprendidos.

La casa estaba al borde del río y todavía quedaban los rastros del último ciclón que pasó en noviembre pasado y que mató a decenas de miles de personas en esa zona. Las paredes estaban agrietadas, el techo hundido y la marca del nivel máximo del agua (calculo que sobre 1,8 m. ) estaba aún sobre la pintura.
Otra de las cosas del día a día que disfrutamos fue de un baño en las verdes charcas de Bangladesh; es sin duda es la mejor forma de lavarse aquí que no hay duchas. Aquí si que separaban a los hombres y las mujeres, yo me fuí con algunos de los niños de los vecinos. Como me pongo a jugar siempre con ellos, cada vez que asomamos la nariz están unos cuantos esperándonos por los alrededores.
El último día en Morelganj era el Eid day, justo después de la luna nueva y final del Ramadán; es algo así como nuestra nochebuena. En este día es bastante habitual pegarse una buena comilona, para variar…
Hemos comido estos días la mejor comida bangladeshi: abundante pescado ,carne con papas, vegetales, el sempiterno arroz, pequeñas gambas asadas con cáscaras, algún postre... auténticas delicias!
Llegó el momento de despedirnos de la villa, ellos nos acompañaron en un "van" hasta la estación de guaguas (una especie de rickshaw pero con una plataforma plana detrás) y todos los vecinos y sobre todo los niños se acercaron a decir adiós... Bueno, los pequeños siguieron corriendo tras el van hasta que se los permitió la respiración.
Una vez más tuve que despedirme de un lugar y una gente con los que lo había pasado genial...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta leer tus textos sobre los lugares, pero mucho más me gusta leer tu manera de "vivir" esa experiencia con las personas que encuentras en tu camino, como te empapas de sus costumbres y te conviertes casi en una más de ellos, sin duda para mi, es toda una lección. Un abrazo muy fuerte y un puñado de besos.
María P.

Lucas dijo...

Excelentes relatos, excelentes vivencias, excelentes gentes, excelentes viajeros!!!

Que lugares!! tienen una pinta increíble... que humildad!! ay! cuánto tenemos que aprender de estas gentes!!

ánimo Gus!!!

Ahora a relajarte un poquito en Thailandia que es un buen lugar para hacerlo.

A ver que información sacas de cómo está la situación por esos lares... situación interna de Thailandia y relación Thailandia-Camboya... que parece que vuelven a enfrentarse bélicamente.