3 nov. 2008

De vacaciones

A alguno el título de esta entrada le puede resultar un tanto paradójico pero mi recorrido por las islas del sur de Tailandia me ha supuesto eso: unas pequeñas vacaciones dentro de el viaje, un descanso para el cuerpo y la mente sin tener que pensar demasiado en el siguiente destino o a que hora hay que coger el siguiente autobús o el próximo tren.
Después del ajetreo de Bangkok, Cris
tina y yo cogimos la guagua nocturna a Krabi, ciudad de paso para ir a las islas del sudoeste del país. Nada menos que 14 horas hasta llegar allí. En las últimas dos horas de trayecto comenzaron a aparecer macizos de roca caliza que unido a la jungla que trepa por sus paredes confieren gran belleza al paisaje. Me he dado cuenta que los tailandeses están haciendo un gran esfuerzo por recuperar algunas zonas de jungla con plantaciones de palmeras y árboles tropicales a lo largo de la carretera principal.
De la estación de buses fuimos haciendo autostop hasta la ciudad de Krabi desde donde tuvimos
que continuar en otra furgoneta compartida hasta Ao Nang donde tuvimos que esperar a que se llenara el bote que nos llevaría hasta Rai Leh.
La playa es simplemente paradisíaca, los cocoteros, la arena blanca, el color del agua, a veces verde y a veces celeste, la selva que llega hasta la orilla y sobro todo las formaciones kársticas; también se entremezclan en la orilla de la playa los resorts para turistas, los barqueros para ofrecerte transporte a cualquiera de las otras islas o algunos vendedores de souvenir. Después de dar algunas vue
ltas acabamos atravesando un estrecho tramo de jungla para acabar en la cercana playa de Ton Sai, donde se encuentran los apartamentos más económicos.
Por el camino se nos unió Carmen, una madrileña que habíamos conocido en el viaje desde Bangkok a Krabi y juntos nos quedamos en una de las cabañas. Al registrarnos, los tres entramos directamente en trance cuando nos dijeron que había bufet de de
sayuno. En los 4 días que estuvimos allí, todas las mañanas parecíamos 3 auténticos muertos de hambre. Por cierto, alojamiento y desayuno nos costaba poco más de 10 euros diarios...¡entre los tres!. Sin embargo esto es una excepción porque el país no es tan barato como me habían comentado (siempre desde la óptica de un viaje largo).
En Tailandia, al contrario de otros lugares en los que he estado, está todo absolu
tamente orientado hacia el turismo. Eso, claro, tiene la contrapartida lógica de lugares no precisamente solitarios aunque, al estar en temporada baja, la afluencia de gente no llega a ser en ningún momento agobiante.
Por cierto, Ray Leh es una de las mecas mundiales de la escalada. En las impresionantes paredes calizas siempre hay gente trepando o colgando de los a
rneses.
El día lo llenábamos nadando o tomando un poco de sol en la playa, caminando de un lado para otro dentro de la isla, leyendo un rato o simplement
e oyendo un poco de música o leyendo.
Al te
rcer día de estar allí, fuimos en bote hacia las famosas islas de Ko Phi Phi. A algunos les sonará porque fue ahí donde se rodó la película de "La Playa" (que aún no he visto). Para llenar el bote fuimos buscando gente por la playa y al final nos juntamos 7 españoles... bueno más bien he de decir que 6 españolas y yo con lo que Carmen acuñó para mí un nuevo apodo: "El Sultán"...
Las islas son muy espectaculares aunque especialmente Ko Phi Phi Don está muy masacrada por el turismo. Aún así he de aclarar
que no podemos pensar en los términos de masificación de las costas de España o sin ir más lejos del Sur de Tenerife o Gran Canaria, es algo bastante menos agresivo, generalmente en plan cabañas mimetizadas con la jungla y casi siempre de una planta.
Nos tiramos al agua un par de veces a hacer snorkelling... Aunque no está mal es bastante decepcionante. No sé si será a causa del turismo, la pesca o quizás aún los efectos del tsunami del 2004 pero los corales del fondo están bastante destrozados. Solo se ven unos cuantos pescaditos nadando por allí.
La última parada la hicimos en la Isla de Bambú, la más tranquila y apacible de todas. Como casi todas las tardes, y mientras me daba el último baño, empezar
on a aparecer algunas nubes negras y cuando comenzábamos a navegar comenzó una tormenta. Tuvimos que volver hacia atrás y buscamos refugio en la isla hasta que amainó un poco y pudimos salir. Aún así, el mar estaba bastante movido y alguna de mis compañeras de viaje estaban un poco preocupadas por el futuro del viaje. Al final el tiempo se serenó del todo y pudimos disfrutar desde el mar de uno de los espectaculares atardeceres de estos lugares para llegar a Rai Leh de noche.
Después del ajetreo de ese día decidimos prolongar un día más las "vacaciones" en la playa, eso sí, complementado con alguna corta caminata antes de seguir camino.
Salgo de aquí con renovadas fuerzas y con por lo menos, por lo menos una disminución de un 30% en mi reluciente "moreno de obrero".

1 comentarios:

Dailos Medina dijo...

jajaja.... vaya cabrito!!

yo que tu ya me quedaba por ahí hasta marzo... no crea que sea muy mal plan. Así seguro que te voy a hacer una visita!!!

Un abrazo,

el holandezzz