13 nov. 2008

La isla de Tionman

Desde Kuala Lumpur salimos en el autobús de las 6 de la tarde para llegar cerca de las 11 de la noche a la ciudad de Mersing, punto de partida hacia la isla de Tionman, la mayor isla de la península de Malasia. Por la calle y buscando algo donde quedarnos nos encontró Omar, el dueño de un backpacker en el que pudimos pasar la noche hasta tomar el primer ferry al día siguiente.
El trayecto de barco es de hora y media hasta la isla, aunque luego va realizando paradas en los distintos embarcaderos de la isla. Nosotros nos quedamos en una de las playas que se llama ABC y que es el sitio más tranquilo de los que son accesibles en la isla. Los bungalows están bastante bien y además, una vez más, al estar en temporada baja, el ambiente es muy relajado. Las distintas playas están conectadas por caminos que normalmente llevan entre una y dos horas caminando. Enfrente del bungalow, la playa tiene bastante roca, así que si te quieres bañar tienes que caminar un ratito. El primer día me pasé toda la tarde en una perfecta hamaca a la orilla del mar leyendo. Por los alrededores de aquí se ven de vez en cuando gigantescos lagartos que llegan a alcanzar más de 1 metro de largo.
Al día siguiente, habíamos pensado ir hacia el otro lado de la isla, un camino de 7 km. que te lleva a través de la jungla hacia la playa de Juara. Se levanto lloviendo y con mal tiempo, así que hasta las 12 no empezamos a caminar. De ABC hay que caminar primero 20 ó 30 minutos hasta Kampung Tetek donde empieza el sendero. Es gracioso que la gente aquí se desplace en moto hacia todos lados para recorridos que a veces son de 100 m. Esta es la principal villa de la isla, tiene un pequeño aeropuerto e incluso están construyendo un paseo marítimo. Me parece a mí que a esta isla le quedan dos telediarios de tranquilidad en el futuro.
El sendero es bastante sencillo, tiene incluso escaleras en los lugares más pendientes y del otro lado de la isla es una carreterita de hormigón, eso si, bastante pendiente. Aparte de los gigantescos árboles, lianas y palmeras de la jungla también se pueden ver algunos monos por el camino. Al final del camino está la espectacular playa de arena blanca de Juara, rodeada de cocoteros; lo mejor es que no había absolutamente nadie bañandose; la pena es que el clima ese día no nos acompañó demásiado y estaba cubierto. Eso si, en los alrededores de la playa han construido en los últimos años muchos bungalows que ahora están semicerrados y los pocos malayos que no se han ido tienen algun restaurante o alguna tienda aún abierta.
Ya comienzo a estar un poco aburrido de playas paradisíacas con cocoteros, he tenido suficiente con Ton Sai, Perhentian y Tionman asi que ya me apetecía ir al siguiente destino, la interesante ciudad de Singapur. Lamentablemente el ferry que estaba previsto para la 1 y media de la tarde no salió así que para cuando volvimos a Mersing eran ya las 7 de la tarde y ya no había más autobuses hasta la mañana siguiente. Así tuvimos que tocar de nuevo en la puerta de Omar para esperar hasta el día siguiente.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Aunque la palabra harto tiene un significado cambia un poco la cuestión cuando se dice que estas harto de ir a playas paradisíacas que estar harto de no poder ir a la playa. A otra cosa: playa, lagos, montañas mercados, templos y un sifin de otras cosas, los tienes guardados en la retina y en el ordenador de a bordo para mientras vivas.Como yo se que el egoismo no es tu amigo, espero que hagas un traspaso de retinas con fotos y de ordenador con narraciones personales más extensas de lo que entra en las actuales circunstacias. Te quiere.a.p.a.p.