3 dic. 2008

Sabah

Salimos temprano por la mañana de Brunei mediante un autobús que nos llevó hasta la frontera de Malasia e seguir camino hacia la provincia autónoma de Sabah, al nordeste de la Isla de Borneo. Después de pasar el control fronterizo de Brunei, tuvimos que coger de nuevo un bote que nos subiría río arriba hasta Lawas. Además de la frontera, cuyo único personal es una chica sentada en una pequeña mesa , una vez salimos de Lawas y para entrar en Sabah (es una provincia autónoma) tienes que obtener otro visado por el mismo tiempo de estancia que para Malasia . Al final llegamos sin novedad a Kota Kinabalu, la ciudad más importante de Sabah. KK como le llaman aquí es una ciudad grande pero tranquila y como Kuching tiene también su paseo marítimo y todos los servicios.
Mis compañeros de viaje aprovecharon al día siguiente para ir a una playa cercana, pero yo decidí quedarme tranquilo en el hostel a escribir este diario y para aprovechar la mañana en dar una pequeña vuelta por los alrededores.
A resultas de que Cris había tenido un pequeño resbalón en la ducha del hostel de Kuching, desde entonces tenia algún problema en la dentadura, así que ella se tenia que quedar en KK para ir al dentista y Elisa y Simona querían ir a unas islitas cercanas así que Timm y yo aprovechamos y, para hacer tiempo hasta quedar de nuevo con nuestras compañeras de viaje nos dimos un salto hasta las termás de Pouring al este de Sabah.
Tomamos un minibus que en tres horas nos llevaría hasta Ranau. más o menos a mitad de camino la chica malaya que iba en el asiento de copiloto soltó un grito y salió dando aspavientos del minibus. Resulta que el manguito del agua del motor se había estropeado y el vapor había salido a través del sillón. No quedo más remedio que tomárnoslo con la habitual filosofía y sentarnos a tomar un café y jugar a los dados. Yo vi el remiendo que estaba haciendo el conductor y le dije a Timm que me parecía que eso iba a durar menos de cinco minutos. Efectivamente, al poco de arrancar los nuevos aullidos de la chica denotaron que el vapor había vuelto a salir y de nuevo a esperar en el arcén. Así fuimos parando cada 5 o 10 minutos, hasta que llegamos a Ranau dos horas más tarde de lo que habíamos pensado.
Pouring springs es un sitio muy tranquilo, sobre todo por la tarde noche y por la mañana cuando no han llegado aun los buses con el turismo local que viene a darse un bañito en las termás. Lo primero, después de encontrar un alojamiento en un dormitorio fue ir a buscar la Rafflesia una de las “flores” más grandes del mundo que en ocasiones llega a los 90 cm. de ancho. Tuvimos la suerte de encontrar, según los lugareños, la última florecida hasta el mes de febrero. También de la Rafflesia hacen un negocio ya que los dueños del terreno cobran una entrada para poder verla. La flor, que en realidad es un hongo, medía 70 centímetros y todavía estaba en el segundo día de su corta vida (5 o 6 días) y mantenía su inicial e intenso color rojo.
Aprovechamos la mañana siguiente para poder disfrutar un rato, algunas cortas caminatas y también un buen rato yendo del agua fría a la caliente en las termás del pueblo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bueno, sigues saltando, sin zancos, pero con coches o lo que se pueda llamar, con sobresaltos incluidos en el tiquet del viaje, cuando no, en estreches propias de latas de sardinas. En principio pense que podías traerle una flor de esas a tu madre, pero desistí al leer las medidas, tus fotos son muy interesantes, espero que con todo realices un pequeño libro. Nosotros seguimos bien la rutina diaria y con los mismos problemas, no de salud. Un fuerte abrazo. a.p.a.p. Me imagino que Dailos te habrá informado de su vuelta al terruño, está vez con alguna que otra llovida, que yo desconocía que la lluvia jugara a la lotería.

Luis Miguel dijo...

Aunque apenas te escriba comentarios te sigo y te seguimos...un saludete (y no rimes)

Anónimo dijo...

Hola cielo!!
Mirando las fotos de tu anterior entrada, se te ve muy muy bien y muy guapo, voy a tener que buscarte cuando llegues para dar contigo como sigas con ese estilismo que has ganado. Es evidente que no suelo escribirte a través de los comentarios pero en este no he podido evitarlo al ver primera foto con esos luminosos colores y la vida tras un invernadero.
Un besote. PDR