12 dic. 2008

Adiós Java, Hola Bali

Después de Yogya nos fuimos a ver los volcanes del este de la Isla de Java. Después de una nueva rotura de la furgoneta y esperar un rato hasta que vino un amigo del conductor a rescatarnos, iniciamos la larga ruta hasta la villa de Bromo, al pie de los volcanes más espectaculares de Indonesia. Pasamos como centellas por Surabaya y Probolinggo antes de llegar a Bromo. Había que levantarse muy temprano (a las 3 y media de la mañana) si queríamos ir a ver el amanecer en los volcanes, que es el momento en el que hay menos probabilidades de encontrar el paisaje cubierto de nubes.
Aquí se organizan con jeeps para subir a la gente hasta un mirador desde el cual se ven hasta 7 conos volcánicos. Cuando llegamos allí hacia un frío que pelaba (aunque nada comparado con el que recuerdo que pase en el Monte Sinaí). Para mí, que en Canarias estoy más acostumbrado a ver volcanes y a pesar de que el paisaje es sencillamente grandioso, lo que más me impactó es el grado de actividad de los volcanes. El Gunung Semuru por ejemplo, que es el más alto de los 4 que se ven en la foto con 3.676 m., cada 10 ó 20 minutos suelta una inmensa nube de cenizas que sube hacia el cielo hasta confundirse con las nubes del entorno. Más tarde, con el jeep, te acercan para subir al Gunung Bromo (no más de 10 minutos caminando y como no, unas escaleritas que suben hasta el borde del cráter). El volcán, que está en constante actividad emana constantemente nubes de humo y el olor a azufre lo impregna todo.
De vuelta al hostal, que estaba como a unos 20 minutos en jeep del Gunung Bromo, me di cuenta que si me fijaba hacia el cielo, estaban cayendo constantemente las cenizas y más aún cuando después me di una ducha y vi que el agua caía totalmente gris.
Desde que llegue a Indonesia he seguido la estela de Tony; aunque no me gusta ir tan rápido decidí acoplarme a su ritmo y dejarme llevar un poco para llegar antes a Bali y tomarme mi respiro allí. Así pues, acto seguido de bajar de los volcanes, cogimos el autobús con destino a Denpasar, la capital de la pequeña isla de Bali. En el ferry que cruza desde Java tuve la suerte de conocer a una alemana que llevaba unos meses viviendo allí y que me escribió una ruta por varios sitios de Bali que aún están un poco fuera de los circuitos habituales del turismo.
Sin pausa en Denpasar, por la cual tendré que volver seguro, fuimos a Ubud que está a solo 45 minutos de Denpasar y que es una de las ciudades más interesantes de Bali. Esta plagada de cultura balinesa; por todos lados abundan los templos hindúes que acogen las ofrendas hacia los dioses. El templo más importante es el santuario del bosque de los monos que más bien interesa a la gente porque está repleto de macacos haciendo de las suyas por todos lados. Aquí me he dedicado también a recomponerme un poco y de paso librarme de cuatro o cinco kilos de “cosas” que sabía que ya no iba a usar y que he mandado para Canarias dejando la mochila que parece una pluma.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo de los volcanes es una verdadera experiencia imborrable, pues yo solamente los he vivido en reportajes televisivos o cine. Ya veo que sigues saltando de isla en isla y de pais en pais y esos si que son saltos y no los de los macacos. Bien mirada una de las fotografías que está dentro de la narración parece un hombre disfrazado de macaco o como poco un macaco disfrazado de hombre. También es verdad que hay hombres que parecen macacos sin necesidad de disfraz. Lo de madrugar se está haciendo crónico dentro de tus crónicas, aun cuando de vez en cuando no sienta mal. Que tal las comidas, por supuesto con arroz. Los templos que dices haber por ahí que son induistas o alguna de la muchas religiones que se encuentran por esas latitudes. La cortina del tiempo que te queda se va cerrando cada vez más. Lo siento por ti y me alegro por mi. ¿egoismo?. Un abrazote muy fuerte.
a.p.a.p.

Iván dijo...

Cuidate Gus
sigo tus andanzas con interés,esperando mi viaje.
salu2
Iván

Anónimo dijo...

Tus fotos son siempre fantánticas pero estas de los volcanes me han parecido increiblemente mararavillosas. Suerte en todo. Y .. salud!
Roberto