15 dic. 2008

Sidermen


Decidí volver a Denpasar y ver si acudía a la oficina de Pelni, la principal compañía de ferrys de Indonesia. Normalmente los barcos suelen salir desde una isla a otra con una frecuencia bastante limitada, a veces cada 2 semanas e incluso a veces solo una vez al mes. Eso me obligaba a planificar con un poco de antelación el tiempo que iba a estar en cada uno de las archipiélagos. Mi sorpresa fue cuando llegue a la “oficina”, un cuartito con una sola persona que me dijo que allí solo me podían informar sobre los barcos que salían desde Denpasar hacia otros lugares y no por ejemplo los barcos desde Sulawesi hasta Papua. Tampoco me convenía el ferry que me ofrecían porque o bien salía demasiado pronto para ver un poco de Bali y Lombok (como tenía pensado) o bien muy tarde para llegar a Sulawesi; así pues, creo que dejaré la experiencia de moverme en los barcos indonesios para otra ocasión. Al final, después de dar muchas vueltas, me quedé estancado en Denpasar ya que a las 3 de la tarde ya no había transporte público para ningún lugar fuera de la capital. Me busqué un homestay cerca de allí y me dediqué un poco a haraganear esa tarde.
El transporte público en la isla se suele limitar casi siempre a los Bemos, que son furgonetas que suelen ir llenas de cestos, gallinas y (no mucha) gente que a veces chapurrea un poquito de ingles para hablar contigo. Para llegar a Sidermen al día siguiente, uno de los lugares para ir en Bali que me había comentado Irmelda, tuve que hacer combinación de varios de ellos.
La pregunta típica de la gente cuando se te acercan es Where are you going? y nada más contestar es alucinante como se corre la voz porque tanto dentro de la estación como por fuera, todo el mundo sabe al instante hacia donde te diriges; se me acercaban y me decían taxi para Sidermen?. De todas formas, en general no suelen insistir demasiado cuando les dices que quieres ir en transporte público (supongo que también debe ayudar las pintas que lleva mi mochila y el sujeto que la porta).
Sidermen es una pequeña villa que se caracteriza por las fotogénicas terrazas de arroz que en casi cualquier lugar merecen una foto de postal. También es un lugar muy, pero muy tranquilo; solo los ruidos de las motocicletas y los perros que abundan en todo Bali estropean el silencio de este lugar.
Para ir a las terrazas, hay una carretera que cruza los pequeños pueblos de los alrededores, desde donde se pueden ver buenas vistas de los arrozales y de la gente trabajando en ellos. Aunque todo el mundo es muy sonriente, también casi cualquiera que se te acerca, sobre todo los niños y los jóvenes, acaban pidiéndote algo: dinero, un bolígrafo o un cigarrillo... lo que hace el paseo sea un poco menos relajado de lo que podría ser.

2 comentarios:

JAVI y AMAIA en USA dijo...

Chacho ! Lo primero que pensé cuando vi el título de este post era que ibas a hablar del hombre araña y pensé que ya te habían dado algo "podrío" pa comé y se te había atrofiado algo en el "selebro"...
Luego ya me di cuenta de mi error y me alegré de que todo fuera tan bien como en otras ocasiones....Que envidiaaaaa ( de la mala , ehhh ? )
Un beso desde el norte "pinsular"
Javi

Anónimo dijo...

Que tal Gus:

Por aqui seguimos fieles a tus batallas, digo a tus andanzas.
Por lo que cuentas, ya habrás notado que la teoría del caos nació en los transportes públicos de Indo. Funciona así y no lo intentes entender...pero todo es bagus baguuuuus!!!
A seguir bien.Cuidate muxxxo
Quino y familia.