8 dic. 2008

Djakarta

Volví hasta Kota Kinabalu para coger mi vuelo hasta Jakarta. Indonesia es un país gigantesco, Nada menos que 2 millones de kilómetros cuadrados y 17.000 islas que lo forman. El país es predominantemente musulmán y su población alcanza los 250 millones de habitantes. La capital es Jakarta, una más de esas gigantescas y caóticas ciudades del Sudeste de Asia con más de 10 millones de habitantes y un tráfico y una polución espantosas. La ciudad fue foco de noticia en años anteriores por los graves altercados ocurridos entre musulmanes y cristianos a finales de la década pasada.
En principio no tenia planes más concretos que empezar por Java, pasar por el archipiélago de Sulawesi y terminar en Papua (antes llamada Irian Jaya) camino de Papua Nueva Guinea.
Llegué ba
stante tarde a la ciudad, a la una de la mañana y tras un intento infructuoso de buscar alguien con el que compartir un taxi para llegar hasta la ciudad, me fui por mi cuenta hasta Jalan Jaksa, la calle donde se ubican la mayoría de los hostales baratos de la Jakarta. Me sorprendió al llegar allí el movimiento de gente que todavía había por las calles, muchísima gente y hasta lugares aun abiertos para comer. Buscando alojamiento conocí a Tony, un inglés de Londres con el que compartiría viaje posteriormente.
En la capital no hay muchos sitios para recorrer, la ciudad vieja que casi se reduce
a la plaza de Taman Fatallihah, restos arquitectónicos del colonialismo holandés y que para ser sinceros tampoco tiene demasiado encanto. Para mi el mejor lugar por el que me di un paseo fue por el puerto y algún mercado de los alrededores aunque en general la ciudad no es un sitio en el que detenerse más de dos días que fue el tiempo que estuve yo.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

En tu anterior narración hay una foto donde parece que está a tu lado Marco con aombrero. Indonesia, con sus 4 veces España y 6 su población, no parece haberteentusiasmado mucho, pero yo me quiero imaginar que tendrá sus templos, casas y jardines típicos del pais, entre otras cosas. Quiero pensar que lo que tu crees en cuanto al tiempo de tu viaje es diametralmente opuesto a lo que sentimos nosotros, pero tus retinas y tus nuevos conocimientos será perecederos e imborrables y espero que a nosotros nos alcance algo, pues el siímil sería que el amor es una esencia que no se puede esparcir sin que alcance a los demás. Te queremos Gustavo y aun arrirsgándome a no pensar igual que tu esperamos ansioso ru regreso. Un abrazote. a.p.a.p.